Cómo reducir los riesgos de fisuras en viviendas nuevas

Pocas cosas fastidian más que estrenar casa con toda la ilusión del mundo y, a los pocos meses, descubrir una fisura en la pared del salón o una grieta que atraviesa el marco de una puerta. Lógicamente, desde el punto de vista visual nos preocupamos, pero no es solo cuestión estética, ya que detrás de esas marcas pueden esconderse problemas estructurales o de asentamiento del terreno que, si no se corrigen a tiempo, acaban saliendo caros. Sin embargo, la mayoría de las fisuras se pueden prevenir si se toman ciertas precauciones desde el diseño y la construcción de la vivienda.

Tabla de contenidos

obra nueva

1. Elegir bien el terreno y estudiarlo antes de construir.

El terreno es el “cimiento de los cimientos”. Si no se estudia bien el tipo de suelo antes de empezar, lo demás se tambalea. Un error habitual es construir sobre terrenos arcillosos o con rellenos sin compactar correctamente. ¿Qué ocurre? Pues que con los cambios de humedad, también cambian sus prestaciones. Si además tienen características expansivas, cuando llueve se hinchan, y cuando se secan se contraen.

Por ejemplo, imagina que levantas una casa en una parcela donde antes hubo una huerta. El terreno puede tener zonas blandas con materia orgánica que, con el tiempo, se descomponen y se hunden. El resultado será fisuras y grietas en cerramientos, divisorias y pavimentos.

Qué hacer: antes de poner el primer ladrillo, hay que hacer un estudio geotécnico. No es un gasto, es una inversión. Este informe indica qué tipo de cimentación conviene y ten claro que te va a evitar problemas futuros.

2. Una buena cimentación marca la diferencia

Parece una obviedad, pero una casa sin una buena base está condenada a dar problemas tarde o temprano. La cimentación es como el esqueleto del edificio, ya que si no se hace bien, el resto acaba sufriendo. Si el terreno no asienta igual por todas partes, empiezan las tensiones y, con el tiempo, las temidas fisuras en las paredes.

Un caso típico es el de los chalets con garaje subterráneo. Una parte de la casa está sobre un terreno más profundo y resistente y la otra no, o no se compactó igual, y al cabo de unos meses aparecen grietas justo en la unión entre el garaje y la vivienda. No falla: donde el terreno cede un poco más, la estructura lo nota.

Qué hacer: antes de nada, asegurarse de que el cálculo de la cimentación tenga en cuenta cómo es el suelo y el peso real del edificio. No vale con “lo de siempre”. Cada parcela es un mundo. Y una vez en obra, usar hormigón de la calidad que corresponde y controlar bien su fraguado. Dejar que se seque a su ritmo, sin prisas, es clave para que la base quede sólida y estable.

3. Cuidado con las humedades y el agua

El agua es traicionera. No hace ruido, pero cuando se mete donde no debe, acaba dando guerra. A veces vemos una fisura y pensamos que es culpa del movimiento del terreno o de la estructura, pero muchas veces el problema viene del agua. Si el terreno no drena bien, el agua se acumula y empieza a afectar a la cimentación, poco a poco.

Piensa en una casa con un jardín que tiene una ligera pendiente hacia la fachada. Si no hay una canaleta o un tubo de drenaje que saque el agua, cada vez que llueve esa agua se va directo contra los muros. Al principio no pasa nada, pero con el tiempo aparecen las humedades, la pintura se abomba, el yeso se mancha y, si sigue así, llegan las grietas.

Qué hacer: facilita al agua que tenga un sitio por dónde irse. Un drenaje perimetral, buenas pendientes en los suelos exteriores y una impermeabilización en condiciones son tus mejores aliados. El agua siempre tiene que salir, nunca quedarse a vivir bajo tu casa.

recalce bancada nave en aviles

4. No mezclar materiales sin pensar, además de respetar los tiempos

Otra causa muy común de fisuras son los cambios de temperatura y los materiales mal combinados. Y es que cada material se dilata o se contrae a su manera. Si se mezcla uno que se mueve mucho (como el ladrillo) con otro más rígido (como el hormigón), y encima se pegan con un mortero duro como una piedra, es cuestión de tiempo que aparezcan las primeras rajitas.

Y luego está la prisa. En muchas obras nuevas se corre más de la cuenta: se enyesa sin esperar a que los muros estén secos o se pinta cuando aún hay humedad. El resultado es que al cabo de un par de semanas empezaremos a ver pequeñas fisuras por contracción.

Qué hacer: usar materiales compatibles y, sobre todo, tener paciencia. Cada fase necesita su tiempo. Si el yeso o el hormigón no están completamente secos, mejor esperar. En tabiques largos o muros grandes, poner juntas de dilatación también ayuda mucho.

5. Las juntas no son un adorno, son una necesidad

Las juntas de dilatación permiten que un edificio se mueva sin romperse. A veces se piensa que son un detalle técnico sin importancia, pero cuando no se colocan donde toca, las fisuras aparecen sí o sí.

Un ejemplo muy común: bloques de viviendas nuevas orientados al sur. En verano, el sol pega todo el día y los materiales se dilatan; en invierno, con el frío, se encogen. Si el muro no tiene juntas que absorban ese movimiento, empiezan a salir grietas cerca de las ventanas o en mitad de la fachada.

Qué hacer: dejar juntas verticales cada ciertos metros, según el material y la orientación del edificio, y sellarlas con materiales adecuados. En suelos y pavimentos exteriores, lo mismo.

6. Los primeros meses, ojos bien abiertos

Cuando te entregan la casa, no bajes la guardia. Los primeros meses son cuando todo se “acomoda”, es decir, el terreno asienta, los materiales se adaptan y el edificio se estabiliza. Es normal que salgan algunas fisuras finas, sobre todo en pintura o yeso, pero hay que saber distinguir las inofensivas de las que avisan de algo más serio.

Por ejemplo: si ves una grieta fina en línea recta, puede ser solo del material que se seca. Pero si es diagonal o de forma escalonada y va desde una esquina de una ventana hacia abajo, ojo, porque ahí puede haber un pequeño movimiento estructural.

Qué hacer: echar un vistazo de vez en cuando y, si algo te huele raro, llamar a un técnico especializado como los de GeoNovatek. Cuanto antes se detecta una fisura, más fácil es arreglarla sin que vaya a más.

 

Motivo

Por qué ocurre

Qué hacer

1. Elegir bien el terreno

Suelo mal compactado o con rellenos blandos.

Hacer un estudio geotécnico antes de construir.

2. Buena cimentación

Base mal calculada o mal ejecutada.

Adaptar la cimentación al terreno y usar hormigón de calidad.

3. Control de humedades

Acumulación de agua junto a la casa.

Instalar drenajes y mantener pendientes que alejen el agua.

4. Materiales y tiempos

Materiales incompatibles o falta de secado.

Usar materiales compatibles y respetar los tiempos de secado.

5. Juntas de dilatación

No se colocan o se sellan con materiales rígidos.

Dejar juntas cada ciertos metros y sellarlas con materiales elásticos.

6. Primeros meses

Los materiales se asientan

Revisar la vivienda y consultar a un técnico si aparecen grietas.

Imagen de Andrés López

Andrés López

Director técnico en Geonovatek

Cuéntanos tu problema y te daremos una solución