Análisis de 170 intervenciones ejecutadas por GeoNovatek en España para la resolución de daños de origen geotécnico en la edificación, ordenadas por Comunidad Autónoma.
Tabla de contenidos
Cuando se habla de lesiones o daños en la edificación, la grieta es el síntoma, no el problema. Y su origen puede residir en la inestabilidad de la cimentación sobre el terreno. Ya sean errores de proyecto, de su ejecución, rellenos deficientes o arcillas expansivas, si el terreno cede, la estructura se rinde. Intervenimos en la raíz del fallo para detener una progresión que, sin tratamiento, conduce inevitablemente al colapso.
Para entender mejor estos patrones, en GeoNovatek se ha analizado una muestra representativa de 170 intervenciones reales realizadas en diversas tipologías de inmuebles. El objetivo es determinar la raíz de los daños que afectan a los edificios: desde simples fisuras en tabiquería hasta graves fallos en la estructura. Y siempre condicionados por el factor humano, la geología y el clima de cada zona de España. La conclusión del análisis arroja una conclusión clara: la problemática no es homogénea.

Geografía de la inestabilidad de terrenos y otros factores, por Comunidad Autónoma
Del análisis de la muestra se desprende que en diez comunidades autónomas la causa predominante es el lavado de finos (erosión interna según CTE DB-SE-C), seguida por la inestabilidad de los rellenos antrópicos (presente en nueve regiones). Asimismo, destacan por su recurrencia las lesiones derivadas de la expansividad de arcillas en siete regiones y los errores de proyecto o ejecución en seis. A continuación, se detallan los factores de inestabilidad específicos por territorio.
Andalucía: la expansividad de las arcillas
Aquí se repiten mucho el lavado de finos (24%), rellenos del terreno (17%) y expansividad (14%). Esto tiene bastante sentido, ya que hay zonas con cambios fuertes de humedad (sequías largas y episodios de lluvia intensa) y, si además hay arcillas expansivas o “sensibles”, tienes el combo perfecto.
En definitiva: con la sequía el suelo se encoge y con la lluvia se hinca. Y esto ocurre cuando el agua circula libremente por el terreno, que combinado con rellenos, provoca el desplazamiento de material bajo la cimentación (las partículas más pequeñas), provocando el asiento o incluso el colapso.
Aragón: el riego del suelo soluble
Es la zona donde más predomina el lavado de finos (55%), con presencia de rellenos (27%) y subsidencia (18%). Es un escenario típico cuando el agua, al aparecer, puede reorganizar el terreno, creando huecos. Y junto a la presencia de materiales “delicados” (colapsables o solubles), tarde o temprano, provocan un asiento repentino o colapso, sin avisar.
Es decir, si el suelo tiene “trampas” (se disuelve, se hunde o cambia mucho), la estructura lo acaba acusando.
Asturias: el factor humano y el clima
Destaca el error de proyecto y obra (33%), pero también lavados, rellenos y vibraciones (cada uno registra el 17% de los casos). En entornos con mucha edificación existente, reformas y actividad, es bastante normal que aparezcan daños por intervenciones (obras, vibraciones, cambios). Y con clima húmedo, el agua también es un elemento que participa activamente en las lesiones. Por tanto, los problemas no vienen únicamente del terreno.
Cantabria: los huecos invisibles
Aquí manda la subsidencia (43%), como si bajo tu casa hay una pequeña cueva o un terreno que se puede «vaciar». Si el suelo colapsa hacia dentro, el edificio se queda literalmente sin nada donde apoyarse.
Le siguen la presencia cercana de árboles y vegetación (15%), cargas (14%), lavados (14%) y rellenos (14%).
Castilla y León: suelos reconfigurados
El protagonismo se lo llevan los rellenos (40%) y la expansividad (30%). Cuadra con zonas donde se construye sobre terrenos re-trabajados o rellenos y donde hay arcillas que reaccionan a la humedad.
En definitiva, si el suelo no está bien compactado o “respira” con el agua, variando su volumen, lo normal es que acabe asentando y moviendo la cimentación.
Castilla-La Mancha: terrenos inestables
Mucho lavado (46%) y bastante expansividad (27%), con pinceladas de cimentación a distinto nivel, terreno en pendiente y error de proyecto y obra (cada una registra el 9%). Sequedad, lluvias fuertes y arcillas son sinónimo de terreno que cambia de volumen y agua que arrastra material.
Es decir, el edificio vive sobre un terreno que no se comporta igual todo el año.

Cataluña: el subsuelo variable
Destacan los rellenos (38%), y después aparecen lavados (14%), expansividad (14%), obra nueva (10%) y errores (10%). En entornos urbanos es muy típico: entre sótanos, zanjas, servicios enterrados y rellenos históricos, el subsuelo es “de mil capas”. Si además hay obra nueva y rehabilitación, se abren más frentes.
Comunidad Valenciana: el relleno y el factor humano
Reparto fuerte entre rellenos (25%), obra nueva (25%) y error de proyecto y obra (25%), y también expansividad (13%) y cimentación a distinto nivel (12%). Encaja con zonas de alta actividad constructiva, ya que cuando se construye mucho, sube la probabilidad de que aparezcan problemas de compactación, drenaje o errores en el cálculo o ejecución de la cimentación.
Extremadura: el desequilibrio en el apoyo
Tres muy marcadas: cimentación a distinto nivel (34%), expansividad (33%) y lavados (33%). En conjunto, describen un escenario típico, que es el que se produce cuando el volumen del terreno cambia con la humedad, circula el agua bajo la cimentación sin control y la cimentación no apoya de forma uniforme.
Galicia: el “lavado· por la lluvia constante
Se observa mucho lavado y relleno (ambas 33%), con algo de error de proyecto/obra y aumento de carga (registran el 17% cada una). Aquí el factor obvio es el agua, ya que con lluvias frecuentes, casi sin parar, cualquier error en el sistema de drenaje, fuga o terreno blando pasa factura. El aumento de carga suele venir de reformas o cambios de uso, manteniendo la cimentación inicial, que acaba cediendo.
Islas Baleares: exceso de carga
Destaca el aumento de carga por encima del resto (45%). Esto está vinculado a ampliaciones, reformas, cambios de uso, elementos nuevos que pesan… y a veces se realizan sin recalcular, y por ende, sin transmitir este aumento a la cimentación convenientemente. Es decir, la cimentación del edificio no nació para lo que ahora le están pidiendo.
La Rioja: el arrastre constante
Sale el lavado como dominante total. El lavado casi siempre apunta a lo mismo: agua que entra y arrastra finos por fugas, escorrentías, drenajes deficientes o falta de canalización.
Comunidad de Madrid: la presión urbana
Destacan los rellenos (26%) y lavados (22%), seguido de expansividad (13%) y errores de proyecto/obra (13%), además de árboles y aumento de carga (cada una 5%).
Unos resultados que encajan a la perfección con una región hiperurbana: subsuelo lleno de infraestructuras, obras colindantes, excavaciones y suelos re-trabajados. Por ello, cuando el subsuelo está “ultra intervenido”, el riesgo de asientos diferenciales aumenta.
Región de Murcia: alternancias extremas del clima
Dominan rellenos (50%) y lavados (38%), seguido de error de proyecto/obra (12%). Esto está relacionado con un clima seco la mayor parte del año, pero con lluvias puntuales que pueden ser intensas: el agua corre rápido, busca caminos y, si el terreno es de relleno o está mal compactado, se desestabiliza con facilidad.
Navarra: variabilidad territorial
Predomina el lavado (43%), seguido de error de obra/proyecto (29%), además de expansividad y cimentación a distinto nivel (cada uno registrando el 14%). Esto es debido por la variabilidad del territorio, ya que hay áreas más húmedas y otras más secas, y el terreno se comporta distinto según la zona.
País Vasco: variedad de factores
La causa más frecuente son los rellenos (25%), pero el resto está bastante repartido entre lavados, expansividad, obra nueva, aumento de carga, errores y excavaciones. En una zona con lluvia, relieve y mucha actividad urbana e industrial, es normal que se mezclen varios factores: agua, obras, movimientos del terreno y un subsuelo “tocado”. En definitiva, no hay una sola causa que lo explique todo; suelen coincidir varias a la vez, y por eso los problemas aparecen por combinaciones, no por un único motivo.
Volumen de intervenciones por comunidad autónoma
Respecto a la actividad de obras, Andalucía (30), Comunidad de Madrid (23) y Cataluña (11) son las regiones que más intervenciones suman, seguido de Aragón (11), Castilla La-Mancha (11) y Castilla y León (10).
Los aspectos que marcan un mayor número de trabajos realizados en unas comunidades que en otras son:
• En las zonas donde hay más habitantes existe un mayor número de edificios, lo que aumenta la probabilidad de que aparezcan incidencias con estos.
• La climatología, ya que cuando alternan periodos secos y húmedos y cambia mucho la temperatura, el terreno se mueve más y aumentan los problemas en cimentación y estructura.
• El tipo de suelo. Ciertas zonas de España agrupan terrenos potencialmente peligrosos para las construcciones: suelos colapsables, arcillas expansivas, yesos hidrosolubles… .