Quien trabaja o convive en edificios históricos sabe que no todo son fotos bonitas. A veces, esos muros con siglos de historia también dan sustos. Un día, de repente, aparece una grieta nueva, una pared se abre un poco más o una puerta deja de cerrar como antes. Ahí es cuando se nos enciende la luz de alarma, ya que pensamos que algo malo está ocurriendo bajo el suelo.
Y es que cuando los cimientos empiezan a fallar, no solo se tambalea la estructura, también se pone en riesgo todo el valor histórico que hay detrás. No es lo mismo reparar una casa cualquiera que intervenir en un convento, un palacio o una iglesia del XVIII. Aquí cada movimiento cuenta.
Una de las soluciones más recurrentes para solventar dicho problema es el recalce de la cimentación del edificio. En otras palabras, se refuerzan los cimientos del edificio sin desmontarlo entero para devolverle la estabilidad que necesita. Por ejemplo, cuando una mesa vieja cojea: no tiras la mesa, le metes una cuña o le pones una pata nueva para que se mantenga estable de nuevo.
Una técnica en la que GeoNovatek es experto, además de ser pionero en la forma de hacerlo: nada de obras largas, excavadoras o polvo por todas partes. Su enfoque es justo lo contrario, ya que sus intervenciones aseguran mínima invasividad, máxima eficacia y respeto absoluto por la estructura original
Tabla de contenidos

Causas que dañan los cimientos en edificios históricos
Hay muchos motivos, y lo peor es que casi nunca se nota hasta que ya hay grietas o hundimientos:
• El terreno cambia con los años: Las arcillas, por ejemplo, se encogen con la sequía. Eso hace que se mueva todo lo que hay encima.
• Fugas o tuberías rotas: Un escape de agua bajo tierra puede ir lavando el terreno poco a poco.
• Obras cerca: Metro, túneles, aparcamientos, nuevos edificios… todo eso provoca vibraciones que pueden mover la base.
• Cimientos mal hechos: En su época, no existían los estudios geotécnicos modernos. Muchos edificios están literalmente “puestos a ojo”.
• Cambios en el nivel del agua subterránea: Si el nivel freático sube o baja, el suelo puede perder fuerza o compactarse más de la cuenta.
• Raíces de árboles: Sus raíces chupan agua del terreno y provocan hundimientos en un lado del edificio.
• Rellenos antiguos o mal compactados: Si una parte del edificio está sobre terreno firme y otra sobre un relleno flojo, cada una se moverá a su ritmo.
• El paso del tiempo y la humedad: Los materiales antiguos se degradan con los años, sobre todo, si hay filtraciones o salitre.
• Cambio de uso: Si lo que era una casa pasa a ser un museo o una oficina, el peso que soporta cambia y puede forzar los cimientos.
• Suelos que se mueven con las estaciones: En zonas de terreno expansivo, el edificio literalmente “sube y baja” un poco cada año, y eso acaba pasando factura.
Causa | Descripción del problema | Consecuencias estructurales |
Cambio del terreno con los años | Suelos arcillosos se hinchan con la lluvia y se contraen con la sequía. | Movimientos diferenciales, aparición de grietas y asentamientos. |
Fugas o tuberías rotas | El agua subterránea erosionada por escapes va disolviendo y lavando el terreno. | Pérdida de soporte bajo los cimientos, hundimientos localizados. |
Obras cercanas | Construcciones nuevas, túneles o tráfico pesado generan vibraciones. | Desplazamientos del terreno y fisuras en muros portantes. |
Cimientos mal hechos | Antiguamente no se realizaban estudios geotécnicos, lo que generó bases inadecuadas. | Falta de homogeneidad y resistencia desigual del suelo de apoyo. |
Cambios en el nivel freático | Subidas o bajadas del agua subterránea alteran la compactación del suelo. | Hundimientos o levantamientos inesperados del terreno. |
Raíces de árboles | Las raíces absorben agua del terreno, secando y desestabilizando zonas. | Hundimiento parcial o inclinación del edificio. |
Rellenos antiguos o mal compactados | Diferente calidad o densidad del terreno bajo el edificio. | Movimientos desiguales entre partes del inmueble. |
Paso del tiempo y humedad | Los materiales se degradan con los años por humedad, filtraciones o salitre. | Pérdida de cohesión, erosión de cimientos y muros. |
Cambio de uso del edificio | Modificación de la función del edificio que altera las cargas estructurales. | Sobrecarga en puntos no preparados, fisuras o deformaciones. |
Suelos que se mueven con las estaciones | En suelos expansivos, el terreno se eleva o baja periódicamente. | Fisuras repetitivas y daños acumulativos a largo plazo. |

Técnicas de GeoNovatek para recalzar los cimientos en edificios históricos dañados
GeoNovatek tiene más de 20 años de experiencia en recalce de cimentaciones en todo tipo de edificios, sobre todo, en construcciones antiguas o protegidas. Su fórmula combina precisión técnica y mínimo impacto:
Micropilotes MP/60 hincados a presión:
Cuando el terreno superficial ya no da más de sí, GeoNovatek clava micropilotes de acero que llegan hasta capas profundas, más firmes. Estos se instalan a presión y se anclan al cimiento. Luego se puede incluso levantar el edificio unos centímetros para devolverle la horizontalidad. Por ejemplo: una silla que cojea porque una pata está sobre suelo blando. Lo que se hace es clavar o prolongar esa pata hasta que toca algo duro, y listo.
Técnica mixta: Lift & Block
En los casos más complicados, es decir, cuando hay huecos y además el suelo es débil, GeoNovatek combina dos técnicas: primero compacta el terreno con resina expansiva y después instala micropilotes. Así refuerza el suelo por debajo y lo ancla por profundidad. Imagínate un convento antiguo que se estaba hundiendo por un lateral. Aplicaron resina para rellenar huecos y luego micropilotes para que no volviera a moverse. De manera similar, GeoNovatek intervino exitosamente en un edificio religioso en Jaén.
GeoNovatek: mínima invasividad, rapidez y sin obras molestas
Cuando se interviene en un edificio histórico, la regla número uno es no hacer más daño del que ya hay. Nada de excavadoras, polvo ni escombros por todas partes. GeoNovatek trabaja con un enfoque limpio y preciso en el que destaca la mínima invasividad, y la ausencia de vibraciones u obras molestas.
Sus técnicas se aplican desde el exterior o el interior del edificio, sin necesidad de abrir zanjas ni desmontar muros. Esto permite intervenir incluso en espacios reducidos, sin alterar fachadas, suelos originales ni elementos patrimoniales.
Además, el proceso es rápido y silencioso. En la mayoría de los casos, el recalce se completa en cuestión de días o pocas semanas, y el edificio puede seguir en uso durante los trabajos. No hay residuos, ni camiones sacando tierra, ni interrupciones al tráfico o al vecindario. Todo el trabajo se controla al milímetro con equipos de medición y seguimiento continuo, garantizando que cada movimiento sea seguro y efectivo.