CÓMO EVITAR LA APARICIÓN DE GRIETAS EN EDIFICIOS

Construir un edificio o una casa no consiste solo en levantar paredes y poner un techo. El significado es otro: crear un espacio que va a acompañarnos durante muchos años, un lugar donde se vivirán momentos importantes con los nuestros o con otras personas. Por eso, cuando después de un tiempo aparecen grietas, la preocupación se dispara.


Y es que esas marcas no solo son feas, también pueden ser la señal de que algo en la estructura no está funcionando bien. ¿Te imaginas gastar todos tus ahorros en una vivienda y al cabo de dos años ver cómo las paredes empiezan a abrirse como si fueran un papel arrugado? Nadie quiere eso. Lo cierto es que, aunque las grietas tienen muchas causas, casi todas se pueden prevenir si desde el principio se hacen las cosas bien.


Con esto nos referimos a elegir un terreno adecuado, usar materiales de construcción de buena calidad, diseñar con cabeza y, sobre todo, no olvidar que un edificio, al igual que un coche o incluso nuestro propio cuerpo, necesita cuidados periódicos para mantenerse en forma.

muestra del terreno arcilloso

Elegir el terreno adecuado

Este aspecto es uno de los más importantes, ya que la base donde se va a construir tiene que ser idónea. Imagina que cocinas un pastel sobre una bandeja torcida, por más que uses los mejores ingredientes, el resultado final no será bueno. Pues con los edificios ocurre lo mismo, es decir, si el suelo no es firme o tiene demasiada humedad, las grietas aparecerán con el tiempo. Para evitarlo, lo ideal es hacer estudios geotécnicos antes de empezar a construir.

Usar materiales de calidad

Vale, tenemos un buen terreno sobre el que construir, pero no sirve de nada si luego se usan materiales baratos o de baja calidad. Esto es como intentar colgar un televisor grande con un clavo de esos finitos. ¿Qué ocurrirá? Pues que tarde o temprano, se caerá. Por lo tanto, el cemento, el acero y los ladrillos tienen que ser de calidad y de resistencia suficiente, para que las paredes no se agrieten con el tiempo.

Cuidar el diseño estructural

Algunas personas pensarán que el diseño de la estructura se refiere a “dónde van las habitaciones”; error. Esto tiene que ver con la distribución de cargas en el edificio Imagina varios amigos que van andando por el campo y solo uno de ellos carga con todas las mochilas, ¿qué ocurrirá? Que este se cansará rápido. Lo mismo pasa con un edificio. Si el peso no se reparte de forma adecuada, habrá zonas más tensionadas que otras, y allí es donde aparecen las grietas.

terreno arcillosos de vivienda en barcelona

Prevenir la humedad

La humedad puede que sea el enemigo número 1 de los muros. Es como cuando una esponja se moja demasiado porque llevamos mucho tiempo usándola, que se deforma, se rompe y hasta huele mal. Traducido al mundo de la construcción, si las paredes de un edificio absorben agua constantemente, se debilitan y empiezan a agrietarse. Para evitarlo, es fundamental impermeabilizar de la mejor manera, sobre todo en sótanos, techos y cimientos.

Realizar un mantenimiento periódico

La gente piensa que cuando se construye un edificio ya podemos olvidarnos, que tendrá vida eterna. Igual que llevamos el coche a pasar la ITV o vamos al médico a hacernos chequeos, un edificio también necesita revisiones. Así que ya sabes, detectar una pequeña grieta a tiempo permite repararla antes de que se convierta en un problema gordo para nuestro bolsillo y salud mental.

Evitar reformas mal hechas

Por supuesto, ni hablar de reformas improvisadas o chapuzas rápidas. Muchas veces, se nos ocurre abrir un espacio o mover una pared sin saber cómo puede afectar a la estructura. Es como sacar una pieza de un dominó: puede que aguante un rato, pero en cuanto algo lo empuje un pelín, todo se desmorona. Por eso, cualquier modificación debe hacerse con la supervisión de un arquitecto o ingeniero.

Imagen de Carolina Iglesias

Carolina Iglesias

Ingeniera de obras públicas en Geonovatek

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