Recalce de cimentación bajo un ascensor: cómo seis micropilotes evitaron un problema estructural mayor
Cuando aparecen grietas alrededor de un ascensor en un edificio de viviendas, es frecuente pensar que se trata de un problema estético o del envejecimiento natural de la construcción. Sin embargo, en muchos casos estas fisuras son el primer síntoma de que la cimentación está sufriendo movimientos que, si no se analizan y corrigen a tiempo, pueden comprometer tanto la estabilidad del edificio como el correcto funcionamiento del ascensor.
Este fue precisamente el caso de una comunidad de propietarios en Madrid, donde GeoNovatek llevó a cabo un proceso completo de diagnóstico, monitorización y recalce de la cimentación mediante la instalación de seis micropilotes MP/60, logrando detener los asientos diferenciales y estabilizar la estructura sin necesidad de realizar excavaciones de gran entidad.
Este proyecto demuestra por qué el diagnóstico previo es tan importante como la propia reparación y cómo una intervención basada en datos permite actuar únicamente cuando realmente es necesario.
Las grietas cerca de un ascensor nunca deben ignorarse
Los ascensores representan una carga puntual importante dentro de un edificio. Cuando el terreno sobre el que apoya la cimentación pierde capacidad portante o sufre movimientos, uno de los primeros lugares donde suelen manifestarse los problemas es precisamente el entorno del hueco del ascensor.
Las grietas pueden aparecer en:
- Paredes del cuarto del ascensor.
- Encuentros entre tabiquería y estructura.
- Zonas próximas a la zapata.
- Elementos verticales de carga.
Aunque no todas las grietas indican un problema estructural, su evolución sí aporta información muy valiosa. Una fisura estable no requiere la misma actuación que otra que continúa creciendo con el paso de las semanas.
Por ese motivo, actuar inmediatamente sin conocer el origen del problema puede ser tan perjudicial como no intervenir.

Un edificio de casi 50 años con un ascensor instalado posteriormente
La intervención se desarrolló en un edificio residencial con casi cinco décadas de antigüedad.
Años después de su construcción se instaló un ascensor para mejorar la accesibilidad del inmueble, una actuación muy habitual en edificios construidos antes de que existieran las actuales exigencias de accesibilidad.
Sin embargo, siete años después de la instalación comenzaron a aparecer grietas verticales y horizontales en la zona próxima al ascensor.
La investigación permitió identificar el origen del problema: un importante lavado del terreno provocado por una gran fuga de agua, que había reducido la capacidad resistente del suelo bajo parte de la cimentación.
Cuando el terreno pierde material por efecto del agua se generan huecos y disminuye la capacidad para soportar las cargas del edificio. Como consecuencia aparecen asientos diferenciales, es decir, zonas de la cimentación que descienden más que otras.
Este tipo de movimientos genera esfuerzos para los que la estructura no estaba diseñada, dando lugar a fisuras, deformaciones e incluso problemas en el funcionamiento del ascensor.
El primer paso fue monitorizar las grietas
Uno de los errores más frecuentes en edificios con fisuras consiste en intervenir sin conocer si el movimiento sigue activo.
En este proyecto, GeoNovatek optó por realizar un estudio previo mediante la instalación de seis fisurómetros, que permitieron controlar la evolución de cada una de las grietas durante varios meses.
La monitorización tiene varios objetivos:
- Determinar si las grietas continúan abriéndose.
- Medir la velocidad del movimiento.
- Detectar cambios asociados a lluvia o sequía.
- Evaluar si el problema está estabilizado o sigue evolucionando.
Esta información resulta imprescindible para decidir si basta con reparar las fisuras o si es necesario actuar sobre la cimentación.
Los resultados fueron concluyentes: todas las grietas continuaban evolucionando, lo que confirmaba que el movimiento del terreno seguía activo.
Conocer el terreno antes de intervenir
Además del seguimiento de las grietas, el equipo técnico realizó una campaña geotécnica mediante tres ensayos de penetración dinámica.
Estos ensayos permiten conocer:
- La resistencia del terreno.
- La profundidad del estrato competente.
- Las variaciones de densidad del suelo.
- La presencia de capas poco resistentes.
Durante la investigación también se comprobó que la solera tenía un espesor de aproximadamente 20 centímetros y se localizaron diversas zonas con humedad, confirmando la influencia que había tenido la fuga de agua en la pérdida de capacidad portante del terreno.
Toda esta información permitió diseñar una solución adaptada a las condiciones reales del edificio.
¿Por qué se eligieron micropilotes MP/60?
Una vez confirmado que el terreno seguía cediendo, era necesario estabilizar la cimentación del ascensor.
La solución elegida consistió en instalar seis micropilotes MP/60, un sistema especialmente indicado cuando:
- No existe espacio para maquinaria pesada.
- Es necesario trabajar dentro de edificios.
- No pueden realizarse excavaciones importantes.
- Se busca minimizar las molestias para los vecinos.
Los micropilotes permiten transferir parte de la carga de la cimentación hacia estratos más profundos y resistentes, eliminando el efecto de los asientos diferenciales producidos en las capas superficiales del terreno.
En lugar de reforzar el terreno deteriorado, la carga se transmite directamente a un nivel geológico con mayor capacidad resistente.

Así fue el proceso de instalación
La intervención comenzó realizando perforaciones verticales de 64 milímetros de diámetro atravesando la zapata existente hasta alcanzar el terreno situado inmediatamente bajo la cimentación.
A continuación, se introdujeron los micropilotes MP/60 mediante un sistema de hinca por presión continua.
Una de las principales ventajas de este procedimiento es que no requiere excavaciones.
La propia estructura del edificio actúa como contrapeso para el pistón hidráulico, que introduce cada tramo del micropilote de forma progresiva.
Cada elemento se une mediante manguitos roscados macizos hasta alcanzar la profundidad necesaria.
Durante todo el proceso, un manómetro instalado en el equipo permite controlar la presión necesaria para la hinca.
Este dato resulta fundamental porque verifica individualmente la capacidad resistente alcanzada por cada micropilote.
Cuando el micropilote llega a un estrato capaz de soportar la carga prevista —hasta 25.000 kilogramos de fuerza de hinca— se considera finalizada la instalación.
Finalmente, el micropilote queda unido a la cimentación mediante un mortero especial de anclaje.
Una solución eficaz sin grandes excavaciones
Uno de los aspectos más interesantes de este tipo de intervención es que puede ejecutarse en lugares donde otros sistemas resultarían prácticamente inviables.
Las reducidas dimensiones de los micropilotes permiten:
- Mantener la integridad de la cimentación existente.
- Evitar el debilitamiento de la zapata.
- No aumentar el tamaño de la cimentación.
- Trabajar en espacios reducidos.
- Acceder con maquinaria ligera.
- Reducir significativamente las molestias durante la obra.
En edificios ya habitados, donde el acceso suele estar limitado y la actividad diaria debe mantenerse, estas ventajas resultan decisivas.
Además, al no requerir grandes movimientos de tierras, también disminuyen los tiempos de ejecución y el impacto sobre el edificio.
El verdadero éxito fue el diagnóstico previo
Aunque los micropilotes constituyen la parte más visible del proyecto, el éxito de la intervención comenzó mucho antes.
Si GeoNovatek hubiera reparado únicamente las grietas, estas habrían vuelto a aparecer porque el origen del problema seguía activo.
Si hubiera reforzado la cimentación sin estudiar previamente el terreno, la solución podría haber sido insuficiente o incluso innecesaria.
Este caso demuestra que cualquier actuación sobre una cimentación debe seguir una secuencia lógica:
- Inspección técnica.
- Monitorización de grietas.
- Investigación geotécnica.
- Diagnóstico de la causa.
- Diseño de la solución.
- Ejecución del recalce.
- Seguimiento posterior.
Cada fase aporta información que permite reducir riesgos y optimizar la intervención.
¿Cuándo conviene revisar las grietas de un ascensor?
Existen varias señales que justifican una evaluación técnica:
- Grietas nuevas alrededor del hueco del ascensor.
- Fisuras que aumentan de tamaño.
- Dificultades en el funcionamiento del ascensor.
- Aparición de grietas tras una fuga de agua.
- Hundimientos o pequeñas deformaciones del pavimento.
- Reparaciones anteriores que vuelven a fisurarse.
En cualquiera de estas situaciones resulta recomendable realizar una inspección especializada antes de decidir cualquier reparación.
GeoNovatek: soluciones para estabilizar cimentaciones sin excavaciones
Cada edificio presenta unas condiciones geológicas y estructurales diferentes. Por ello, no existe una solución universal para todos los problemas de cimentación.
En GeoNovatek cada intervención comienza con un estudio técnico que permite identificar el origen del problema antes de seleccionar el sistema de reparación más adecuado.
La combinación de monitorización mediante fisurómetros, ensayos geotécnicos y recalces con micropilotes permite abordar problemas derivados de asentamientos diferenciales, lavados del terreno o pérdidas de capacidad portante con intervenciones adaptadas a cada edificio.
El caso de este edificio de viviendas en Madrid demuestra que detectar un problema a tiempo puede evitar daños estructurales de mayor entidad y reducir considerablemente el coste de la reparación.
Porque las grietas no siempre significan que exista un problema grave, pero cuando evolucionan sí están enviando un mensaje que conviene escuchar. Analizar ese mensaje con criterios técnicos y actuar sobre la causa, y no únicamente sobre sus consecuencias, es la forma más eficaz de garantizar la seguridad y la estabilidad de un edificio a largo plazo.